Albadas

En Graus las albadas son consideradas como los cantos más arraigados, los más profundamente tradicionales de todos.


Se interpretan durante la madrugada del 15 de septiembre en una ronda grupal. Tienen paradas obligatorias en lugares de importancia histórica o en casas que han sido habitadas por personajes relacionados con las Fiestas de Graus. Allí, la ronda se detiene y un solista canta a capella la letra de una albada, repitiendo el coro que le acompaña los dos últimos versos y el estribillo.

Durante los desplazamientos entre una parada a otra, la gaita entona una melodía de ritmos contrastantes.

Aunque originariamente las albadas tenían como tema principal el amor -todavía se conservan algunas en Graus-, posteriormente fueron apareciendo otras de carácter religioso o de exaltación de los valores del pueblo.

El origen de estos cantos parece relacionado con un fenómeno común a muchos pueblos del norte peninsular, que bajo distinta denominación y funcionalidad, tienen un común denominador. Son piezas líricas tradicionales cantadas con motivo de romerías, carnavales, entrada de la primavera, canciones de pastor o alboradas, canciones interpretadas al alba que parecen relacionarse íntimamente con las albadas grausinas. También se aduce su origen musulmán, debido a su relación formal y estilística con las jarchas.


Aquí tenemos una de las albadas más emotivas, escrita además en aragonés bajorribagorzano.

A la cama on tú duermes
fan ñedo las cardelinas
y con sus trinos mos dicen
qu’é la gloria on tú te chitas.

Después de cada albada se canta en grupo una despedida, formada en la actualidad por cuatro diferentes. Ésta es la más antigua y representativa:

Adiós, Marieta del alma,
que me voy a mi retiro.
Mañana me hallarás
de tus amores cautivo.

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